lunes, 20 de mayo de 2013

Energía y conexión

Llevo unos días que los vídeos de tipo 'autoayuda' me cercan sin yo buscarlos. Todo empezó con una trabajadora social americana y sus investigaciones cualitativas (que tanto me emocionaban en la carrera) 'el poder de la vulnerabilidad'; su estudio me parece apasionante y no ajeno porque creo que en cierto modo es lo que yo hago en mi día a día de una forma mucho más rudimentaria, observar al ser humano (incluida a mi misma) y su capacidad de conectar o no con los demás. Y llegar a la conclusión de que todos somos vulnerables y eso nos lleva a alejarnos más o menos de los demás (el famoso miedo).
Luego me llegó lo de siempre, "¿qué estás haciendo ahora para ser feliz?" y lo estúpidos que somos los adultos cuando la vida es más sencilla y bonita cuando eres un niño. Otros vídeo-mensajes que te vapulean con el tiempo que pasas siendo un autómata y recordando que lo importante es el camino y no la meta. Eso que tanto me he cuestionado desde tu partida, ¿qué hago con mi vida, antes de que se marche repentinamente?

Y para finalizar lo que ya ha hecho que mi cabeza se vuelva del revés, la medicina energética. Algo que me enerva, me cabrea, porque me recuerda que perdiste la batalla y me retorna al y si hubieras hecho esto, o lo otro, y si hubieras hecho más hincapié en esos pensamientos de superación... y, entonces, vuelve el dolor el que nos ganó la partida, y no quiero. Porque aunque ya no estés, aunque perdiste la lucha (con muchas consecuencias para todos nosotros) quiero seguir viviendo y dando gracias de las pequeñas cosas bonitas que me rodean y sobre todo de las cosas que me enseñaste y que se han quedado en mí como una huella indeleble que sale a la superficie en infinidad de momentos.
Así que aquí estoy, tomando nota, asimilando, para intentar disfrutar del camino, retornar a la senda de la empatía y conexión con los demás, a pesar de la vulnerabilidad, y esperando que otros sí ganen la batalla gracias a la medicina tradicional, energética (voluntad, superación, etc.) y ante todo que la parte que hay de ti en mí me ayude a ello.


martes, 19 de febrero de 2013

Marioneta

Muchas veces he tenido la sensación de que no manejaba los hilos de mi vida y aunque tomaba las decisiones de muchos asuntos algo me movía hacia ello, y ese sentimiento se acrecentó con tu partida hace ya tres años. En este tiempo creo que he seguido en modo de espera, a la expectativa de que me depararía la vida, fluyendo por ella, pero como una marioneta que la manejan a su antojo.
Es infinitamente más fácil permanecer inerte, dejarse llevar, pero no podía hacer más, hace tres años se marchó contigo parte de mi esencia, de mi forma de ser y de una manera u otra aunque respiro, pienso, siento... me fui, el dolor me arrastró y una parte de mí también murió.
Sin embargo, ahora, empiezo a notar un desasosiego en mi interior, demasiada incertidumbre, la aguja de mi rumbo gira con premura, buscando una dirección, una necesidad de cambio, de movimiento. Sospecho que no se puede estar así eternamente (aunque sea el mal común de muchos humanos) y tengo que moverme   no esperar a señales, o supuestos milagros.


Siempre me ha gustado creer en pequeñas señales, en una especie de magia que se muestra inesperadamente y te da la fuerza para luchar por algo, por no perder la ilusión, y más aún, para no venirse abajo. Las he estado buscando y he desistido, sin embargo, pequeñas lucecitas empieza a brotar leve e intermitente por el horizonte. ¿Será el momento de volver a empezar?

domingo, 6 de enero de 2013

Otro año más

Pasaron las Navidades y cada año batimos el récord de tristeza, reconozco que casi he olvidado cuando tuve unas Navidades realmente bonitas, tal vez sea que tengo el listón muy alto y jamás conseguiré reunir con los que quiero estar, sin conflicto y mucho menos sin congoja. Ni siquiera tu lo lograste hace unos años atrás, así que ahora con tu ausencia es casi imposible.
He empezado el año raramente, pero bueno solo llevo seis días, espero que al menos todo lo que deseo para todos los que quiero se cumpla porque sí ellos están bien, egoístamente, yo lo estaré. Aunque cuando uno ya está cansado y desilusionado, no lleva buen ritmo y toca sacar fuerzas de flaqueza de algún resquicio para levantarse por enésima vez.


Reconozco que cuando se acerca la fecha de tu partida ya me revuelvo y la herida me recuerda que sigue ahí y que seguirá conmigo para siempre. La clave es saber vivir con ello e intentar ser feliz aunque sólo sea con tu recuerdo.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Niebla

Hace unos días revolviendo en mis cajones me encontré una postal tuya de Navidad, la verdad, es que no sé de que año sería, pero tiene tal tono alegre y vital, cual cascabel que eras, que me vine abajo y no pude parar de llorar; y desde ese momento tengo la sensación de haber entrado en una zona de niebla y todo se torna excesivamente gris. Es más, tengo la sensación de que todos los islotes del optimismo están siendo bombardeados y sólo sobreviven la desesperación, la pena y la ira por más que me empeñe en mirar al sol.


Busco un efecto de contagio emocional y descubro personas azotadas por los sinsabores de la vida, crispadas por la situación económica, por los reveses del destino y con muy pocas ganas de sonreír. 
Y aquí estoy rebuscando y me queda mi pequeño oasis de amor para el que mi rocoso día a día me lanza sus cuerdas y salga menos magullada y me aferro a él para que en algún momento pueda salir de esta niebla. O mejor dicho para que todos podamos salir de esta niebla.

lunes, 29 de octubre de 2012

Mota de polvo

Hace poco volví a oír las palabras del famosísimo astrónomo Carl Sagan cuando hicieron la foto más lejana de la tierra en 1995, un punto azul pálido en medio de la oscuridad cósmica. Eso somos nosotros un pequeñísimo punto azul pálido, una mota de polvo en algún lugar del universo, casi nada comparado con la inmensidad cósmica.

Recuerdo no hace mucho que escribí desesperada pensando que tu muerte no había significado nada para mi vida, que yo seguía con mi monotonía, mi desesperación y ahora me voy dando que cuenta que no es así. Cuando el dolor aminora que te permita respirar, cuando ya no estás tan ocupado en recordar como era eso de inspirar, espirar, cuando ya notas que estás viviendo y no sobreviviéndote, ahora todo empieza a tener un sentido. Se trata de vivir, no de morir contigo, sé que una parte de mí se fue contigo y no volverá, como tú, que lo que realmente duele son los momentos que ya no compartimos, ni compartiremos, pero que ahora cuando ya estoy aprendiendo a vivir sin ti, curiosamente es cuando más me mimetizo contigo.
Vivo en una pálida mota azul, no es nada comparada con lo veo cuando miro al cielo, pero es bella, como fuiste tú y como fueron nuestro sentimientos, solo espero seguir viviendo hasta que llegue mi momento.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Desintonizada

Por mucho que uno lo intente evitar no puedes dejar de ser arrastrado por el curso de los acontecimientos y por el malestar general y eso lo noto consciente e inconscientemente. De vez en cuando sueño contigo y me paso el tiempo despidiéndome de ti y resulta agotador que continúe con esa tesitura, y no lo entiendo; porque no me despedí de papá y ni siquiera lo hago cuando duermo.
Realmente no sé si es bueno o malo despedirse de alguien, de algo, si es recomendable o no hacerlo, imagino que es como intentar pasar página de ciertas cosas que crees que no son buenas; pero tú no fuiste nada malo para mí y no quise y ni quiero despedirme, aunque no rondes por aquí, o quizás esa sea la cuestión, definir lo que realmente quiero.
Puede que el problema esté en que con todo el desánimo que me rodea, el bombardeo de malas noticias, está haciendo mella en mis ilusiones, que éstas se estén desvaneciendo y me sienta desintonizada de este planeta.
Lo que mueve el mundo son las ganas de vivir, la voluntad de llegar a algo distinto, nuevo, pero esas vibraciones, esas buenas energías no sé dónde se encuentran en este momento. Sigo mirando a mi alrededor a ver si encuentro el modo para sintonizar con las buenas energías del universo.

lunes, 13 de agosto de 2012

Decidir

Tomar decisiones siempre supone un gran esfuerzo por las consecuencias que esto puede acarrear. En estos momentos desearía que estuvieras aquí para consultarte, sé que la decisión la acabaría tomando yo, pero otras perspectivas siempre son bienvenidas.
Volver a estar sola y pasar demasiado tiempo con el ruido de mi cabeza hace que me cuestione en demasía ciertas cosas y veo que por mucho que lo intente, hay ciertos rasgos de mi personalidad que no cambian. Esta claro que somos animales de costumbres y cuando nos metemos en unas rutinas resulta casi que contraproducente arrancarnos de ellas, todo poco a poco, pero en mi vida todo es de repente, no hay periodo de adaptación previo, me llevará el resto de mi tiempo adaptarme a tu ausencia, así que todo lo demás será ínfimo comparado con sobrevivirte.
Hace poco volví a un funeral, un rito occidental que me desagrada y que me recuerda al tuyo y al de papá y con el que estoy, cada vez más, en desacuerdo, soy nada partidaria de ciertas costumbres sociales, que lo único que sirven es para agotarte físicamente, y a pesar de la experiencia, me incomodan y me debilitan y me llevan a no saber actuar. Cada uno debería poder elegir como llevar su dolor sin atavismos sociales o culturales, sin tener que formar parte de un muestrario de ciertos comportamientos.
Supongo que si viviera como un ermitaño, alejada de cualquier materialismo e influencia, decidir sería como respirar, algo sencillo e innato sin suponer ninguna perturbación, incluso liberador. Me encantaría poder llegar a sentirme así, ligera, sencilla, liviana.